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LLAMADA NOCTURNA

 
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dragon rojo
De la familia QuidsWeb


Registrado: 11 Abr 2006
Mensajes: 6237
Ubicación: Madrid; capital del mundo.

MensajePublicado: Vie Jun 09, 2006 7:49 pm    Título del mensaje: LLAMADA NOCTURNA Responder citando

LLAMADA NOCTURNA
En medio de la noche…suena el teléfono.


“Hay que pasárselo bien” Esa era la única norma que aquella noche nos habíamos propuesto cumplir. Mientras la luna proyectaba sobre la Tierra la poca luz que recibía del sol, Claudia volvió a mirar a Luis con deseo.
-Ese tío tiene que ser mío-me dijo con una mirada juerguista.
La respondí con una sonrisa pícara y fui al banco para sentarme. No éramos muchos. Aquella noche solo habíamos salido cinco. Claudia, Luis, Clara, Paco y yo. Claudia era la más pija del grupo. Resultaba inaudito no ver una marca en sus vestimentas. Nunca duraba más de tres días con el mismo chico, según ella, por que “causa mala impresión”. Era el tipo de chica que muchas deseaban ser. Tres novios por semana, ropa cara, coche envidiable, juergas todas las noches…
Salía con ella por que Luis estaba completamente enamorado de ella. Yo le había advertido que la olvidara, puesto que no iba a durar mucho con ella, por su polémica de que “estar con el mismo chico más de tres días causa mala impresión”. Luis era mi mejor amigo. El de toda la vida. Habíamos estado juntos desde preescolar. Nos llevábamos de maravilla. Aunque su familia también era de una posición económica más alta que la mía. Nunca había aprobado un examen que no fuese de educación física. Clara era otra pija de mucho cuidado. Pero esta era de las malas, de las que le gusta reírse de los que tienen menos dinero que ella. Era la mejor amiga de Claudia. Ambas también habían estado juntas desde muy pequeñas. No la conocía muy bien pero sus claros ojos y su rubio pelo hipnotizaban a cualquier chico que pasaba por su lado.
Paco era al que menos conocía del grupo. También llevaba con él desde el colegio, pero no nos llevábamos tan bien desde hacía unos meses. Él era de mi misma clase social. No tenía mucho dinero, pero era un tío legal, de los que no quedan.
Y yo…pues que te voy a contar. Por aquel entonces me gustaba lo que a cualquier chico de mi edad: las juergas, la televisión y las chicas guapas. De lo primero iba bien servido, de lo segundo no tanto, puesto que con los exámenes no tenía mucho tiempo de sentarme delante de la pantalla y de lo tercero…mejor no hablar.
Aquella fría noche de verano nos habíamos propuesto no olvidarla nunca... y por supuesto que no la íbamos a olvidar. Claudia buscaba liarse con Luis, igual que él con ella. Clara solo buscaba chicos de su misma clase, no se iba a fijar en alguien como Paco y yo. Yo solo buscaba relegarme de los exámenes durante esa noche. Pasar de todo y divertirme, beber hasta olvidarlo todo.
Estábamos en un parque desierto, inundado por la oscuridad de la noche tan solo rota por la sutil luz de las negras farolas. El suave aire que se empotraba en mi cara era frío. Había refrescado bastante aquella noche, pero enseguida íbamos a entrar en calor. Habíamos encendido una hoguera, aprovechando la ausencia de policías.
-¿Qué tal si jugamos a verdad, mentira…?-dijo Claudia, con la mirada que la caracterizaba.
-Paso, y menos con los que hemos venido hoy- contestó Clara con una amargada sonrisa que hacía explotar a quién la veía.
-Uff, lo que debíamos de hacer es irnos a una discoteca ya-se quejó Clara.
-Hey, mirad lo que tengo aquí- dijo Luis sonriente. Sostenía una cámara de vídeo de última generación, pequeña y bonita. Para comprar una de esas yo tendría que ahorrar durante cinco años. El misterioso tono que el parque cogía a media noche creaba escalofríos. Aquella zona no me gustaba nada.
Pude vislumbrar, al fondo de la calle, una ligera luz amarilla que cegaba mis oscuros ojos. Era la luz de un coche. Al principio no le di importancia alguna, pero al ver que el coche se detenía a nuestro lado empecé a sentir como un escalofrío me recorría la columna vertebral. En un principio pensé que era la policía, pero el coche no le correspondía. Un chaval de más o menos de nuestra misma edad salió del coche. Su aspecto era tenebroso. Tanto que surgió otro escalofrío en mí.
El chico se dirigió a nosotros con una mirada perturbadora.
-¡Claudia!-chilló.
La sonrisa de Claudia desapareció.
-¿Tú qué haces aquí?-gritó.
Parecía un campeonato de haber quién gritaba más fuerte, por ahora ganado por ella.
-¡¿Qué haces con estos marginales?!
-Yo no tengo por que darte explicaciones.
En el coche había otro muchacho de la misma pinta que el que discutía con Claudia. Le llamó: Víctor vámonos, deja de discutir por esta payasa. El chico que estaba discutiendo, Víctor, se metió en el coche, dedicándonos una mirada amenazadora.
-¿Quién era ese?-preguntó Luis.
El frío se aferraba a mis huesos. No parecía una noche de verano.
-Un estúpido que anda detrás de mí-contestó. –Se llama Víctor, Víctor González, pero le llaman Toro. -No creo que ya nos vaya ha dejar en paz. –Podríamos irnos a mi casa, hoy no están mis padres, si queréis podéis pasar allí la noche.
Durante unos segundos el silencio fue más fuerte que el frío.
-Vale, de acuerdo, a mí me gusta la idea-dijo Paco, levantándose del banco en el que nos habíamos sentado. Todos compartíamos su idea. Teníamos claro que lo mejor era pasar la noche en casa de Claudia. Habíamos dicho a nuestros padres que volveríamos por la mañana y la calle no invitaba a pasar la noche en ella. Pero había algo, había algo que no me gustaba. Tuve una preposición pérfida. Algo me olía mal en esa oscura y fría noche, donde las hojas de los árboles se movían por el fuerte viento que azotaba la ciudad, donde algo, sin ninguna explicación, había creado en mí un malestar aterrador.
************
La casa de Claudia era tres veces la mía. Nunca había entrado en ella. Tenía dos cuartos de baño y cinco habitaciones. Me encantaba esa casa.
Nos sentamos en el cómodo sofá de terciopelo. El silencio volvió a predominar entre nosotros.
Luis sacó la cámara y me grabó.
-Baja eso-dije con mala cara.
Claudia llamó a un restaurante chino para que nos lo trajeran a casa.
Miré por la ventana. La oscuridad tan solo era compatible con el frío. Las farolas estaban apagadas.
El chino no tardó mucho en venir. Yo abrí la puerta. Habíamos pedido todo tipo de comida china. -Sesenta y seis €uros-dijo el repartidor.
Le di 13 con dos céntimos. Habíamos dicho que lo pagábamos a la mitad.
Esperé a que llegaran los demás.
Clara miró con asco al repartidor.
-Heee, chee, toma. –Venga, coge el dinero y sal pitando de aquí, marginal.
El repartidor se le quedó mirando y preguntó:
-¿Quién es el dueño de la casa?
-¡Yo!-gritó Claudia. -¿Cuál es su nombre?
-Claudia Ibáñez, pero ¿a usted qué le importa?
Claudia cerró la puerta de golpe.
-Que gentuza-refunfuñó.
Nos sentamos en el sofá a la espera de que pusieran la mesa.
Con un tono ensordecedor, en medio de la noche, sonó el teléfono.
-¡Cogedlo!-gritó Claudia desde la cocina.
Nadie se levantaba.
El teléfono volvió a sonar.
Al ver que nadie se decidía en cogerlo, fui yo quién me levante con dirección al mueble donde estaba colocado el teléfono.
Acerqué mi mano al auricular del teléfono.
-¿Dígame?-pregunté
Al otro lado de la línea pude escuchar una fuerte respiración.
-¿Quién es?
Nadie contestaba.
Otro escalofrío recorrió mi columna vertebral. Era el tercero en aquella noche.
Estaba seguro de que había alguien, la respiración le delataba, pero ¿por qué no contestaba?
-Uno no se lo espera ¿a qué no?-dijo una voz ronca y desagradable por el otro lado de la línea.
-Uno no se espera que una noche cualquiera, una voz como la mía interrumpa vuestra “juerga”.
-Pero no pasa nada, ya verás que nos lo vamos a pasar bien.
¿Quién eres?-dije con una amplia sonrisa en la cara.
-Eso no importa, no tiene nada que ver con nuestro juego.
Claudia se aproximó a mí con un paño de cocina en las manos.
-Cuelga, lo más seguro es que sea el imbécil de Víctor-dijo con el ceño fruncido.
-Oye, voy a colgar, si quieres entretenerte un rato ponte la tele tienda.
Colgué.
Claudia se dirigió de nuevo a la cocina. Yo me dirigía hacia el sofá cuando, de nuevo, el sonido del teléfono inundó nuestros oídos.
Di media vuelta hacia el teléfono.
-Oye ¿quieres dejar de joder la marrana e irte ya a la cama?-dije haciéndome el valiente.
-No creo que podamos jugar si me cuelgas, por lo que a partir de ahora queda prohibido colgar el teléfono.
-¿Quién te crees qué eres para prohibirme a mí nada?-dije subiendo el tono de voz.
Al otro lado de la línea pude escuchar una leve sonrisa.
-No estás en condiciones de ponerte chulito-dijo.
-Oye, no cuela, de verdad, anda deja de molestar a la gente.
-Esto va en serio, mocoso.-Ya estás empezando a hartarme. –Si quieres puedo demostrarte que estoy muy cerca. –Puedo demostrarte que mi juego va en serio.
-¿A si?-pregunté-¿Cómo? Empecé a sentir miedo. La voz de ese hombre o mujer, me estaba aterrorizando. Pero no debía caer en su “juego”, no debía darle la impresión de que tenía miedo. -Muy sencillo.
Mientras mi corazón aceleraba las pulsaciones, la luz, se fue.
Claudia se dirigió a mí.
-¿Qué ha pasado con la luz?-¡Tenía el microondas encendido!
-Esto no me gusta nada. -Creo que tenía unas velas en el mueble, voy a ver.- ¿Convencido?-dijeron por el teléfono. Escúchame cabrón como no cuelgues voy a llamar a la policía, no se si lo sabes, pero este tipo de bromas están penadas.
-¡No! ¡Escúchame tú a mí! Esto no es ninguna broma, este es mi juego, y tú y tus amiguitos vais a jugar conmigo.
Colgué el teléfono.
Estaba aterrado.
Claudia se acercó con unas velas. Estábamos todos, todos menos Clara. Clara no estaba en el salón.
-¿Dónde está Clara?-preguntó Paco.
-No se, voy a buscarla por la casa-contestó Luis.
-¿Quién era? Dijo Paco alterado.
-No se. –Un imbécil que quiere asustarnos, y lo está consiguiendo.
En medio de la oscuridad tan solo vencida por la vela que Claudia sostenía en su temblorosa mano, volvió a sonar el teléfono.
-Pon el manos libres-dijo Paco. Obedecí.
-Te dije que quedaba prohibido colgar el teléfono.-Como sigas desobedeciéndome voy a tener que tomar medidas. –Y puede que ya las haya tomado. Sus palabras fueron acompañadas por una aterradora carcajada.
-Puede que a tu amiguita no le guste que me desobedezcas, por que de ello depende su vida.
Atónitos, escuchamos los llantos de Clara, ahogados por la carcajada de aquella persona.
Claudia chilló.
-¡Cabronazo! Clara, tranquila, vamos a llamar a la policía.
Luis se acercó con otra vela.
-No hay rastro de Clara-dijo él.
-Este cabrón tiene a Clara-dijo Paco. –No entiendo como ha podido a raptarla, si estaba en casa.
-Solo ha podido hacerlo de una manera-dije
.-Ese tío tiene que estar en casa.
Por el teléfono se escucharon aplausos, palmadas de aquel desgraciado.
-Lo habéis adivinado, vaya, que listos sois. –Esta casa es enorme. Tiene 5 habitaciones en la tercera planta.-Ya lo sabrá la dueña. –Y la pregunta es… ¿Dónde estamos vuestra amiga y yo?
-Escúchame cabrón, como hagas algo a Clara… Las amenazas de Luis fueron interrumpidas.
-Escuchadme vosotros a mí. –Vamos ha empezar mi juego de una vez por todas. –El juego consta de tres fases.-Quiero saber a que persona apreciáis más y a quién menos y lo que seríais capaces de hacer por salvar a la persona que más apreciáis. –Puede que sea un poco engorroso, pero enseguida sabréis de que estoy hablando. Vais a ir saliendo uno a uno al jardín. –La primera fase del juego es cosa de Paco. –Sal al jardín, hay algo para ti.
-No lo hagas-dijo Claudia. –Por favor no salgas.
-Como no salgas la mato. –La mato, te lo juro, la mato. –Sal solo, y que no haya mirones.
-Paco, hazlo por mí, no salgas-dijo Claudia entre lágrimas.
-No lo voy ha hacer por ti. –Voy ha hacerlo por Clara.
Paco salió al jardín. Durante unos minutos el silencio predominó de nuevo entre nosotros, hasta que Claudia sumergió en un mar de lágrimas.
Minutos después volvió ha hablar.
-Bien. –Paco ya ha cumplido su papel.
-Segunda fase: Claudia, sal al jardín.
-¡No!-gritó. No paraba de llorar.
-Tranquila, no va a pasarte nada. –Vas a estar con Luis, y con Clara, venga, sal al jardín.
Tras mirarnos con ojos lagrimosos, salió de la casa.
-Dios mío, ¿qué es lo qué les estará haciendo? Preguntó Luis. Se le notaba aterrado, la mirada delataba su valentía.
-Son las cuatro de la madrugada-dije mirando el reloj con ojos empañados.
Después de diez minutos interminables la voz que nos había amargado la noche volvió ha aparecer.
-Bien. –Ya queda menos para que finalice mi juego, mi experimento. –Luis, te toca salir al jardín.
Me quedaba solo. Solo en casa de Claudia. Todos habían salido al jardín. Luis me miró, y me dio la mano.
-Tranquilo tío, no va ha pasar nada. –Te lo prometo.
Segundos después, Luis desaparecía por la puerta, como lo habían hecho Paco y Claudia. ¿Sería yo el siguiente? Efectivamente.
-Manuel, tu turno. Me quedé petrificado.
Lentamente me acerqué a la puerta. El pánico penetraba en mis huesos. Miré a mi alrededor y sofoqué un grito de terror. Amarrados a una silla estaban Claudia y Luis. En el suelo, acompañados por un charco de sangre estaban Clara y Paco.
No había nadie más en el jardín. Ni Claudia ni Luis podían hablar. Tenían tapada la boca. Corrí a liberarlos pero alguien me agarró por la espalda. Tenía la cara encapuchada. Me pegó un puñetazo y me tiró al suelo.
-Por fin nos vemos-dijo. No podía verle la cara. La tenía completamente cubierta.
-Elige.-Tú eliges. -¿Quién quieres que muera, Claudia o Luis? –Si no eliges te mato a ti. Es muy sencillo.-Claudia decidió que muriese Paco, y hay le ves. –Entre Clara y Claudia, Luis decidió que muriese Clara. –Ahora te toca a ti. –Es tu turno… ¿Quién quieres que muera, para salvarte tú?
Al fondo del jardín pude ver la horrorizada cara de Víctor, el que discutió con Claudia en la calle. ¿Qué estaba haciendo allí? El tiempo se acababa, debía elegir quién tenía que morir.
*************
AGENTE 1:-¡Uff! Tengo más calor que una araña en un horno caliente. Que diferencia
entre el frío de esta noche, con el calor de esta mañana. Haber, que tenemos aquí.
AGENTE 2:- 6 chavales asesinados.
AGENTE 1:- ¿Masacre juvenil?
AGENTE 2:- Más o menos. Todos tenían el DNI así que los hemos podido identificar. Eran: Clara Andrade, Paco Fernández, Claudia Ibáñez, Luis Romero, Manuel Del Olmo y Víctor González. Todo indica ha que han sido apuñalados.
AGENTE 1:- Aja. ¿Habéis encontrado alguna pista?
AGENTE 2:- Bueno. Hemos encontrado una chaqueta de repartidor de comida china y dentro de la chaqueta un teléfono móvil, que curiosamente, estaba realizando una llamada telefónica con el teléfono fijo de la casa.
AGENTE 1:- Vaya. ¿Algo más?
AGENTE 3:- Si, agente. Hemos encontrado una cámara de vídeo en el bolsillo de uno de los chavales. Ha estado grabando en todo momento.
AGENTE 1:- Muy bien, guarda el disco y la cámara. Esperemos que el chaval nos enfoque la cara del asesino.
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yosuaneitor
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MensajePublicado: Vie Jun 09, 2006 8:30 pm    Título del mensaje: Responder citando

wauuuuuuuuu...IMPRESIONANTE!!!!
cuando estaban todos en casa y estaban ablando x telefono me e cagado, jaja
me kedo con ganas de mas.
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EN CUATROº
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zor
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Ubicación: Sunnydale

MensajePublicado: Vie Jun 09, 2006 8:48 pm    Título del mensaje: Responder citando

si. acojona. Shocked Twisted Evil lo dl telefono muy fuerte como en la pelicula d scream. Shocked Twisted Evil
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dragon rojo
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MensajePublicado: Vie Jun 09, 2006 10:46 pm    Título del mensaje: Re: LLAMADA NOCTURNA Responder citando

Se trata de que acojone, claro, jeje
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Ender85
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MensajePublicado: Vie Jun 09, 2006 11:58 pm    Título del mensaje: Responder citando

jajaja, y yo solo en casa y dentro de media hora, milenio 3
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Charrrmed
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MensajePublicado: Sab Jun 10, 2006 12:44 am    Título del mensaje: Responder citando

ya lo lei cuando me mandaste pero weno, te vuelvo a decir ke eres un crack escribiendo jjjaja, esa imaginacion!!!.
la pate de la llamada estuvo wapisima y la del jardin a lo prueba de GH jeje.
esa imaginacion!!!!! Wink
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Primero fue la luz, luego empezaron los crímenes
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dragon rojo
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MensajePublicado: Sab Jun 10, 2006 1:28 pm    Título del mensaje: Responder citando

jeje, bueno bueno que me pongo rojo, mas de lo que ya estoy, jejeje Embarassed
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