|
MOTIVOS PERSONALES (Capítulo 4): No se lo digas a nadie|
|

Se acabó la tranquilidad para Natalia
José Miguel Esporrín 08/05/2006 |
“Daniel, no entiendo lo que me estás diciendo, tienes que tranquilizarte”, las palabras de Natalia no consiguen calmar a un alterado Daniel que no entiende lo que está pasando, “Te juro que no he hecho nada, alguien quiere acabar conmigo” dice Daniel a voz en grito, en ese momento entra la policía a la habitación del hotel, un hombre en tono serio y con arma en mano le dice: “Tiene derecho a permanecer en silencio, cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra…”. Daniel le dice a Natalia que necesita su ayuda y cuelga el teléfono.
Mientras en el comedor de su casa todos celebran el fallido plan de fuga de Pablo, Natalia llora amargamente en su habitación al darse cuenta de que su tranquilidad acaba de terminar, la muerte ha vuelto a sacudir su vida y Daniel, su mano derecha desde hace tanto tiempo, necesita su ayuda, secándose las lágrimas de la cara y con un tono decidido, la periodista saca la maleta del armario y empieza a meter sus cosas, en esos momentos su puerta se abre y Berta entra en tono sonriente, Natalia se gira para que no vea su rostro lloroso, “Natalia, no encontraba el momento de contarte lo que he descubierto, hurgando en los trapos sucios de Aurora he encontrado algo definitivo, los huesos de esa señora se van a pudrir en la cárcel”. “Ahora no”, la seca contestación de Natalia hace desaparecer la sonrisa del rostro de Berta, “No quiero saber nada más de tu absurda venganza, y ahora haz el favor de irte de mi habitación”. Berta da un portazo y se va.
En la cárcel, Pablo se lamenta de su mala suerte, piensa que su propio hermano le ha traicionado y reflexiona sobre como demostrar que él fue quién mató y escondió el cadáver de Villarroel, para colmo, el malvado ejecutivo tiene que compartir celda con uno de los funcionarios que le iban a ayudar a escapar, Pablo está furioso y no duda en arremeter contra él: “¿Te pidió Fernando que filtraras mi huída?”, “No”, dice el funcionario en tono asustado, “Te puedo asegurar que no fue él quién ha impedido stu fuga”, en el ala femenina de la misma cárcel, Virginia reflexiona en soledad, sabe que Pablo no ha huido porque todo el mundo habla sobre ello y también sabe que tarde o temprano él se vengará de ella.
En su casa, y con Nacho, Jaime, Berta, Mayte y Fernando, que ha recibido otra de sus misteriosas llamadas, fuera de la misma, Natalia le cuenta todo lo que ha hablado con Daniel a su hija: “Como te prometí cuando terminó todo, ya nunca más habrá secretos entre nosotras, pero tienes que prometerme que esto no saldrá de esta habitación y que ni Nacho, ni Fernando ni nadie sabrán lo que pasado”. Natalia le cuenta todo lo acontecido a su hija, que le dice que va a ir con ella, “No Tania, tú serás mis ojos en España y quién me mantenga informada de lo que se cuece aquí, estoy segura de que Daniel no ha matado a Úrsula y que todo es un plan para acabar con él y quizá también conmigo”. “Está bien mamá, dime qué quieres que le diga a Fernando", le contesta Tania.
Mientras tanto, Fernando habla con el móvil con el director de la prisión, “No hay más peros que valgan Alberto, qué narices ha pasado para que todo se haya ido al garete, te pedí un pequeño favor y ni eso puedes hacer por mí, te juro que como mi hermano se vaya de la lengua, me las vas a pagar muy caras, ahora vas a hacer lo que yo te diga…”
Mayte, Berta y Jaime, por su lado, van en el coche después de salir de casa de Natalia, Berta dice: “Yo no sé que mosca le ha picado a Natalia, le he ido a contar algo sobre Aurora Acosta y por poco me mata, se supone que debería disfrutar con la desgracia de Los Acosta”, Mayte responde: “La verdad es que desde que está con Fernando ha cambiado mucho, su curiosidad se ha transformado en conformismo y ya casi no habla con sus amigos, de todas maneras he de informarte que Isabel me ha encargado un amplio reportaje sobre Los Acosta y mañana podríamos tener una entrevista y me cuentas lo que pasó con Aurora, no olvides que yo también he sufrido en mis propias carnes la crueldad de esa familia”, Berta acepta la propuesta y después de dejar a Mayte en su casa se dirige junto a su hijo a la mansión, Jaime no media palabra con su madre, el joven está molesto consigo mismo porque siente pena por su padre y no comprende la alegría de los demás.
Después de conducir un bien rato, Berta y Jaime, que ha vuelto esa noche a su casa a buscar unas fotografías, entran en la mansión y se encuentran a Federico y Aurora sentados en el comedor con cara de profunda tristeza y angustia, al verlos, Berta no puede evitar soltar una sonora carcajada, “Parece que tu hijo es un poco torpe Aurora”, dice la vengativa ex mujer de Pablo, “Como no te calles te…”, antes de que pueda terminar la frase, Berta le replica con crudeza “¿Qué me vas a hacer?, ya no te tengo miedo, ya no te tengo miedo ni a ti ni al asesino de tu hijo”, “No te da vergüenza hablar así de Pablo delante de su hijo”, le dice Aurora en un tono enfadado, Jaime no deja responder a su madre y contesta: “Puede que Pablo sea mi padre biológico, pero nunca fue un padre de verdad, yo me considero huérfano de padre”, Aurora le dice a Jaime que se calle, a lo que Berta le responde que ella no es nadie para mandar callar a su hijo, Federico pide calma y cuando Aurora deja de gritar, Berta empieza a hablar sobre algo que sólo tiene sentido para Aurora: “Madrid, 1983, agosto, Aurora se levanta un día cualquiera y coge su coche sin saber que…”, Aurora le pide por favor que calle y se dirige hacia donde está ella cuando de repente se apaga la luz, se abre la puerta de la casa y tres tiros se oyen entre los gritos de todos los inquilinos de la mansión, y de repente, se hace el silencio.
Artículos relacionados
MOTIVOS PERSONALES (capítulo 3): Las dos caras de la cárcel

Espacio destinado a comentar el artículo. Para otros temas, tenemos los foros y para discusiones y charlas en directo contamos con el chat. No se permite el lenguaje soez o la publicidad.
Para opinar en el foro necesitas estar registrado e identificado.
Regístrate en tan sólo unos segundos haciendo click aquí.
Si estás registrado, haz click aquí para identificarte.
|
|