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MOTIVOS PERSONALES (Capítulo 5): Uno menos en la cena de Nochebuena.|
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Jaime vivirá un momento decisiva en este capítulo
José Miguel Esporrín 15/05/2006 |
En el capítulo anterior: Mientras celebra la fuga fallida de Pablo, Natalia recibe una llamada de Daniel, que le pide ayuda para probar su inocencia en el hipotético asesinato de Úrsula y ella parte hacia el Caribe. En La Mansión de Los Acosta, y tras una fuerte discusión entre Aurora y Berta, la luz se apaga y tres tiros rompen el griterío, ¿Qué habrá pasado?
El silencio imperante en la Mansión de Los Acosta sólo se rompe por los gritos histéricos de Berta, que afirma que algo le ha salpicado, de repente vuelve la luz y Fernando entra por la puerta con la mano apoyada en la tripa, el hijo de Federico dice que le han disparado y que necesita ayuda, pero el resto de la familia se ha quedado petrificada con la escena que se está desencadenando delante de sus narices, todos están cubiertos de sangre y uno de ellos yace moribundo en el suelo, se trata de Jaime, que respira con dificultad y trata de hablar con su madre, Berta.
Totalmente desesperada, Berta grita junto al cuerpo de su hijo y pide que llamen a una ambulancia, Aurora va corriendo hacia el teléfono y pide una ambulancia para dos heridos de bala, en esos momentos, Federico se acerca a socorrer a su hijo y Jaime le dice a su madre que le deje hablar un segundo: “Mamá, me muero, prométeme que serás feliz y que te olvidarás de la venganza, la venganza sólo trae el odio y la muerte, mamá, te quiero”, en ese momento, Jaime deja de respirar y Berta empieza a llorar desconsoladamente, Aurora, con lágrimas en los ojos, trata de apoyar a Berta, que se abraza al inerte cuerpo de su hijo.
A miles de kilómetros de distancia, Natalia se encuentra en un avión rumbo al Caribe, allí espera encontrar las pistas que le lleven a demostrar la inocencia de Daniel, después de dormirse durante unos segundos, Natalia se despierta y descubre sorprendida qué no está sola en el avión, “Isabel, ¿Qué haces aquí?”, le dice Natalia muy sorprendida, “Hay que tener amigos hasta en el infierno y resulta que mi cuñado trabaja en la prisión en la que han ingresado a Daniel, él ha revisado la cartera de Daniel, ha encontrado el pase de DTV y me ha llamado de inmediato”, “Yo sólo quiero demostrar la inocencia de Daniel”, le dice Natalia en tono serio a su jefa, “Yo quiero lo mismo”, responde Isabel con una media sonrisa.
En su casa, Tania y Nacho se besan apasionadamente en el sofá, después de unos días de incertidumbre en los que Nacho estaba demasiado pendiente de las cartas de Virginia, parece que las aguas han vuelto a su cauce, la pareja bromea sobre lo mal que cocina la hija de Natalia y planea una noche fantástica aprovechando que Jaime duerme fuera de casa, Nacho se va a su habitación y le dice a su novia que le espera dentro de la cama, en ese momento suena el teléfono y Tania va corriendo hacia él pensando que es su madre, cuando coge el auricular descubre la voz de Federico, “Hola Tania, he llamado a tu madre pero nadie coge el teléfono”, Tania le responde que su madre ha salido de viaje, Federico le dice que cuando hable con ella le diga: “Esta noche ha habido un tiroteo en la mansión y Fernando ha recibido un tiro en la tripa, está bien pero tendrá que estar ingresado un par de días”, Tania le dice que avisará a su madre en cuanto pueda y le pregunta si los demás están bien, a lo que Federico responde: “De esos tres tiros que se han oído, uno ha ido parar a Fernando, pero los otros dos no…”, Tania se pone nerviosa y le ruega que le cuente lo que ha pasado: “Tania, lo siento mucho, Jaime ha muerto”.
Mientras tanto, en el hospital, Fernando espera la visita de Natalia mientras la policía le toma declaración, su herida ha sido muy superficial y no tendrá que pasar más de un día en observación, el policía le pregunta que recuerda y Fernando le dice: “Me dirigía a la casa de mi padre para hablar con él sobre una idea de cómo afrontar la crisis de los laboratorios cuando oí unos extraños ruidos en los arbustos que rodean la casa, me acerqué a comprobar que pasaba pero al no ver nada pensé que sería un gato, entonces me dirigí a abrir la puerta y al girar la llave en la cerradura, alguien me tocó la espalda, yo me giré y recibí un tiro en la tripa, por suerte apenas me rozó, el asesino me dejó tirado en el suelo, se metió en la casa y pegó dos tiros al aire, por desgracia, le dio a mi sobrino”. “¿Pudo verle la cara?” pregunta el policía, “Llevaba un pasamontañas y gafas de sol así que no pude ver nada, eso sí, recuerdo que llevaba perfume de mujer”.
En casa de los Nadal, Nacho trata de consolar a Tania, que está presa de un ataque de nervios, “¿Por qué?, es que no lo entiendo, ¿quién podría tener una razón para matar a Jaime, su padre es un asesino y su madre está loca, pero él era una buena persona, él era la mejor persona”, Nacho abraza fuertemente a su novia sin saber que decir, en ese momento se da cuenta de que tienen que avisar a Esther, que ahora trabajaba junto a Jaime.
En la cárcel, Pablo sigue en su celda lamentándose de su mala suerte y sin tener ni idea de lo que ha pasado en las últimas horas, el mayor de los Acosta está tumbado sobre un desnudo colchón y sus ojos reflejan la frustración del momento, el silencio de la noche en la cárcel se ve interrumpido por el estruendoso sonido que hacen las botas de una persona que acaba de entrar en ese pasillo de la cárcel, el dueño de esas botas resulta ser Alberto, el jefe de la prisión, que se para delante de la verja de la celda de Pablo y le pide a uno de sus ayudantes que le abra, después de quedarse con las llaves, ordena a sus súbditos que vayan a vigilar otra planta de la cárcel, mientras él se queda con Pablo, “No creo que esto sea una visita de cortesía”, le dice Pablo a Alberto, “te aseguro que no lo es”, le responde el director de la prisión que se acomoda en la única silla de la celda, “He venido para comunicarte dos noticias, una mala y otra buena, ¿cuál quieres oír primero?”, le dice Alberto en tono burlesco a Pablo, que responde sin mucho convencimiento: “Primero, la mala”. “La mala noticia es que esta noche se ha producido un tiroteo en tu casa y dos de la balas han alcanzado a tu hijo, que ha muerto” dice el funcionario sin ningún ápice de compasión, antes de que Pablo pueda responder le dice: “La buena es que muy pronto te reunirás con él en el infierno”, en ese momento, Alberto se saca la pistola del cinturón y apunta hacia la cabeza de Pablo.
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