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MOTIVOS PERSONALES (Capítulo 6): Lágrimas|
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Tania sigue perdiendo a sus seres queridos
José Miguel Esporrín 25/05/2006 |
En el capítulo anterior: La sangre ha inundado la mansión de Los Acosta después de que un tiroteo haya herido a Fernando y se haya llevado por delante la vida de Jaime, llenando de dolor la vida de su madre y amigos, ajena a todo lo que sucede en España, Natalia viaja en avión hacia el Caribe buscando probar la inocencia de Daniel, lo que no se esperaba era coincidir en el avión con Isabel. Y en la cárcel, Pablo acaba de recibir una visita que amenaza con acabar con su vida.
“¡Eso es mentira!”, el genio de Pablo no se ve alterado ni con una pistola apuntando a su sien, “Mi hijo no está muerto y tú sólo quieres acabar de hundirme”, “¿Qué no me crees?”, dice en un tono jocoso Alberto, “Espera que voy a buscar un transistor, es la noticia del día”, cuando el director de la cárcel se da la vuelta, Pablo se abalanza sobre él y consigue tumbarlo de un par de puñetazos, el hijo de Aurora coge su pistola y su acreditación y prepara su huida de la cárcel.
En el ala femenina de la cárcel, Virginia llora amargamente mientras escucha la radio (la radio anuncia la muerte de Jaime) que lleva una de las celadoras en el bolsillo, secándose las lágrimas de los ojos, la antigua abogada de Los Acosta coge un papel de su escritorio y empieza a escribir una nueva carta para su hijo, “Querido Nacho, acabo de saber lo que ha pasado con Jaime…”
Después de varias horas de viaje, Natalia e Isabel aterrizan en el Caribe y al encender el móvil, la periodista descubre que tiene la memoria repleta de llamadas perdidas de su hija, “Ahora no hay tiempo”, dice Isabel apagando el móvil de Natalia, “Tenemos que llegar a la cárcel cuanto antes, quién sabe lo que le estará pasando a Daniel”, “Tienes razón”, dice Natalia convencida y ambas se dirigen al exterior del aeropuerto en busca de un taxi.
En Madrid, Tania sigue intentando contactar con su madre pero es imposible, “¡Mierda!”, la hija de Natalia empieza a desesperarse y lanza el móvil contra la pared, “Estoy harta, mi madre nunca está cuando la necesito”, Nacho trata de tranquilizarla pero es imposible, “Nacho, estoy tan cansada de todo esto, de ver morir a la gente que quiero, ojalá me muriera yo para dejar de sufrir, no puedo más…”, Nacho abraza a una inconsolable Tania y de pronto llaman a la puerta, es Esther que llega destrozada después de haber recibido la llamada de sus amigos.
En el hospital, Fernando se recupera del balazo mientras habla con Aurora y Federico de lo sucedido en la casa, Aurora se muestra bastante alterada: “¿Quién puede habernos hecho esto?, ¿quién quería acabar con Jaime? , espero que el asesino lo pague…", antes de que continúen sus lamentaciones, Federico le contesta de forma contundente: “Todo esto es culpa tuya, tuya y de tu hijo, habéis acumulado demasiados enemigos y ahora nunca estaremos seguros, quien sabe, quizá esa bala no iba para Jaime, quizá iba para ti o quizá para mí”. Fernando les mira perplejo y en ese momento recibe una llamada de Alberto, cuando ve el número les pide a sus familiares que salgan de la habitación y empieza la conversación: “¿Cómo?, ¿Qué mi hermano ha escapado?, eres un inútil, más te vale que lo encuentres y lo mates en las próximas horas, sino ya puedes ir despidiéndote de tu hijita”.
Mientras tanto, Tania, Nacho y Esther tratan de asimilar lo que acaba de pasar cuando llaman al timbre, se trata de Mayte que acaba de conocer la noticia, “Lo siento mucho chicos, en cuanto me he enterado de la noticia he llamado a Natalia pero no me coge el teléfono, imagino que está en el hospital con Fernando”. “No, Mayte”, le contesta Tania, “Mi madre recibió anoche una llamada de Daniel y se ha ido a buscarlo”.
Fernando, por su parte, sigue en la habitación tratando de contactar con Natalia pero es imposible y le pregunta a su padre si sabe algo de ella, Federico le contesta que ha hablado con Tania y le ha dicho que Natalia había salido de viaje y que le avisaría en cuanto pudiera, el hijo de Federico se queda pensativo en la cama.
En el Caribe, Isabel y Natalia llegan a la cárcel en la que Daniel está recluido y ambas hablan con el cuñado de Isabel que trabaja allí como profesor: “Lo único que he oído es que está muy nervioso, que no para de gritar que es inocente, que cuando lo encontraron estaba totalmente drogado y que encontraron toda la habitación en la que se alojaba llena de sangre, lo que nadie sabe es dónde está el cadáver de la chica, todo apunta a que es culpable pero hasta que encuentren el cadáver no podrán juzgarlo”, Natalia le pregunta si pueden hablar con él y el profesor les dice que el horario de visitas es matinal y que tendrán que esperar a la mañana siguiente para hablar.
Y en la cárcel, Virginia termina de escribir su carta cuando empieza a oír gritos y disparos en el pasillo, la abogada se asoma asustada entre los barrotes de su celda cuando ve que Pablo llega con una joven agarrada por el cuello como rehén y con un pistola, el malvado ejecutivo mira a la abogada y dice con una sonrisa en la boca: “Hola cariño, se acabaron las vacaciones…”
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