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MOTIVOS PERSONALES (Capítulo 7): Los fugitivos|
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Pablo, un fugitivo armado y peligroso
José Miguel Esporrín 03/06/2006 |
En el capítulo anterior: Natalia e Isabel llegan al Caribe pero no consiguen hablar con Daniel, mientras tanto en España, Tania se lamenta de la mala suerte de sus seres queridos y de no poder hablar con su madre, Fernando se desespera al ver como su hermano sigue superando todas sus trampas y un desquiciado Pablo inicia su huída definitiva de la cárcel, pistola en mano y con Virginia en mente.
La cara de Virginia refleja el miedo que siente en ese momento, ¿se habrá enterado Pablo de que fue ella la que truncó su premeditada fuga?, ¿habrá ido a su celda para matarla?, ¿habrá enloquecido el malvado ejecutivo al conocer la muerte de su hijo?, todos esos pensamientos taladran el cerebro de Virginia, pero la realidad resulta ser muy diferente, sin dejar ni por un instante a la joven a la que lleva como rehén, Pablo manda abrir la verja de la cárcel y se funde en un apasionado beso con una sorprendida Virginia, que abre los ojos mientras los labios de Pablo siguen pegados a los suyos.
“Pablo, ¿qué haces aquí?”, son las únicas palabras que salen de la boca de Virginia, “Vengo para liberarte de tu condena, pero ahora tenemos que darnos prisa, la cárcel no tardará en llenarse de policías”.
Sin pensarlo demasiado, y sabiendo que si se niega a marcharse con él, Pablo adivinará que ella ya no es la misma, Virginia y Pablo salen corriendo por el pasillo de la cárcel, un pasillo repleto de cadáveres que les llevará hasta su ansiada libertad, en el interior de las celdas, las presas piden a gritos que las liberen, pero Pablo no oye a nadie, sólo busca el sonido de la libertad.
En el otro lado del mundo, Natalia e Isabel salen de la cárcel en busca de un hotel en el que alojarse hasta la mañana siguiente, en la que tratarán de negociar la libertad de Daniel, al encender el teléfono, Natalia vuelve a descubrir horrorizada que tiene la memoria llena de llamadas perdidas de su hija y decide llamarla, cuando el primer tono no ha acabado de sonar, Tania coge el teléfono y su madre descubre horrorizada el amargo llanto de su hija, “Tania, ¿qué ha pasado?”, Tania intenta hablar pero le es imposible, “Tania, si no dejas de llorar no te entiendo”, en ese momento, Nacho coge el teléfono y empieza a hablar con la periodista, “Natalia, algo terrible ha pasado aquí, un asesino ha entrado en casa de Los Acosta y ha empezado a disparar”, Natalia se altera y pregunta si todos están bien, a lo que Nacho le responde: “El asesino lanzó muchos tiros al aire pero sólo dos impactaron en personas, uno le dio a Fernando, que no te preocupes porque está bien, y el otro…”, Natalia no le deja terminar, “y el otro que…”, el otro se llevó por delante a Jaime, Natalia, Jaime ha muerto, tienes que volver”, los ojos de la periodista se llenan de lágrimas y le pide a Nacho que le pase el teléfono a Tania, que está siendo consolada por Mayte y Esther: “Tania, no te preocupes, mañana estoy allí”.
En el interior de la cárcel, la huida de Pablo y Virginia prosigue entre tiros y amenazas, Pablo avanza a toda prisa con su rehén agarrada por el cuello y con todo el funcionarizado huyendo despavorido, Pablo lo tiene muy claro, si alguien se interpone en su camino, recibirá un balazo, Virginia le sigue asustada mientras observa como la gente les mira con una mezcla de odio y admiración, al llegar a la salida, Pablo amenaza a una mujer con matar a la rehén si no le abre la puerta y le da las llaves de uno de los coches que se encuentran en el exterior, la mujer no tarda en obedecer las órdenes de Pablo, que pese a las súplicas de Virginia se niega a soltar a la rehén, “Ella es nuestro seguro de vida, muñeca, ella se viene con nosotros”.
Ya en un hotel que les ha conseguido el cuñado de Isabel, Natalia acaba de contarle lo sucedido en Madrid a Isabel y se encierra en el baño para llamar a Fernando, que recibe la llamada en el hospital: “Hola cariño”, la voz de Natalia expresa sus disculpas por no estar con él, “Hola cielo”, las palabras de Fernando no expresan enfado, después de asegurarse de que su novio está bien, Natalia le pide a su novio que le explique todo lo ocurrido y él se lo cuenta, la conversación termina cuando Natalia le dice que cogerá el primer vuelo que haya para estar con su familia en un momento tan difícil, después de colgar el teléfono, Natalia enciende la ducha para tratar de olvidar un día tan duro.
Y en Madrid, justo después de colgar el teléfono, una desesperada y desencajada Berta entra en la habitación de Fernando gritando: “Tú tuviste que ver algo, tú tuviste que ver algo”, Fernando trata de tranquilizarle y le asegura que no pudo ver el rostro del asesino, en ese momento, Aurora y Federico entran de nuevo en la habitación encendiendo la ira de Berta: “Esa bala iba para vosotros, no iba para mi hijo, mi hijo está muerto por vuestra culpa, ¿Quién creéis que sería?, quizá una de tus amantes (mirando a Federico), o quizá uno de tus enemigos, o de tus amantes, o de tus amantes enemigos, contigo las posibilidades son infinitas” (mirando a una cabizbaja Aurora). Berta se queda mirando fijamente a Aurora y sale de la habitación sin mediar palabra.
Antes de que puedan comentar lo sucedido, Alberto, el jefe de la prisión, llega a la habitación de Fernando con un semblante preocupado, Fernando les pide a su padre y a su tía que les dejen hablar en privado y el funcionario le informa de todo a su verdadero jefe: “Tu hermano ha escapado de la cárcel y no hemos podido hacer nada para evitarlo, ha matado a cerca de veinte personas y se ha llevado con él a una rehén y a Virginia, sé que todo es culpa mía, pero por favor, no mates a mi hija”, Alberto se arrodilla en el suelo ante la furiosa mirada de Fernando.
En el Caribe, Natalia sale de la habitación después de darse una ducha y le dice a Isabel que ya puede entrar ella si quiere, al ver que no contesta, piensa que habrá salido a dar una vuelta, pero su semblante cambia cuando encuentra una nota colgada en el televisor.
Querida Natalia,
Me he llevado a Isabel de excursión,
Su quieres volver a verla
Y si quieres volver a ver a Daniel...
DECLÁRATE CULPABLE DE LA MUERTE DE ÚRSULA
Firmado: Alguien que te quiere.

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