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MOTIVOS PERSONALES (Capítulo 12): El funeral|
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Fernando está dispuesto a dejar su huella
José Miguel Esporrín 27/08/2006 |
En capítulos anteriores: En una jugada maestra, Natalia consigue regresar a España y liberar a Daniel conociendo el nombre de su secuestrador, mientras tanto, Berta revela un oscuro secreto de Aurora y Pablo prepara su venganza contra el asesino de su hijo, el funeral de Jaime promete ser inolvidable.
Natalia, Tania, Daniel y Mayte llegan a la casa de la famosa periodista, que al entrar en su casa se mete en el baño y saca de uno de los armarios un sobre de lo que parece ser un medicamento, después sale del baño y se lo pasa a escondidas a Mayte mientras le dice a su hija que tienen que hablar en la habitación.
Al entrar en la habitación, la abatida Tania vuelve a abrazar a su madre y le dice que está histérica porque Nacho sigue sin aparecer y teme que esté con Virginia, Natalia le dice que está segura de que está bien y le coge de las manos: “Tania, tengo que pedirte un gran favor, no vengas al funeral de Jaime, su asesino va a estar allí”, Tania se enfada y grita a su madre: “Mamá, ¡No puedes pedirme eso!, sabes perfectamente lo que Jaime era para mí, y no puedes saber si su asesino estará, ¿ lo sabes?, dijimos que no volveríamos a guardarnos secretos…”, Natalia pone la mano en la boca de Tania y la calma: “Lo siento, sólo quería protegerte, pero entiendo que tengas que venir al entierro”, al salir de la habitación, Mayte ofrece unos cafés a Natalia y Tania, que cae profundamente dormida al segundo sorbo, Natalia la mira y dice: "Diremos que estaba demasiado afectada para venir al entierro", en ese momento, Nacho aparece por la puerta.
En el picadero de Pablo, Berta no puede creerse lo que acaba de oír, “¿Me estás diciendo que el asesino de mi hijo es una de las pocas personas del mundo a las que quiero?, no me lo puedo creer, pero si es verdad te juro que lo pagará”, Berta sale del piso y deja dentro a Aurora y Pablo, que planea su venganza: “Tenemos que prepararnos para el funeral, tienes que encontrar la manera de que entre sin que nadie me vea”, Aurora le dice que lo deje en su mano y en ese momento Pablo deduce algo importante: “Si tu no eres dueña del Imperio Acosta, yo tampoco lo soy”, Aurora le mira fijamente y le dice: “No te equivoques, tú eras, eres y serás el heredero”.
Y en la mansión de Los Acosta, un nervioso Fernando, que trata en vano de contactar con Isabel, Úrsula o con alguno de sus contactos, recibe una llamada de Natalia: “Hola cariño, ya estoy en casa”, Fernando le responde con temor: “Hola, creía que no podrías llegar para el funeral..., pero la verdad es que estoy como loco por verte, te voy a matar a besos”, la periodista finge que sonríe y le dice que ella también quiere verle y Fernando se ofrece para ir a buscarla e ir juntos al funeral: “No cariño, no te molestes”, son las palabras de Natalia, “Tú ya tienes allí toda la ropa y yo quiero dormir un rato antes de todo, nos veremos allí”, la pareja se despide y Natalia se reincorpora al debate que tienen Nacho, Mayte y Daniel en el comedor.
“¿Y si todo es una estrategia de Pablo y Virginia para hacer pensar que Fernando es el culpable?”, Nacho no quiere creerse la realidad, Daniel le contesta algo enfadado: “Cuando me secuestraron los dos estaban en la cárcel y cuando mataron a Jaime los dos estaban en la cárcel, además Pablo nunca hubiera matado a su hijo, aunque sólo fuera por una cuestión de honor”, Mayte les comenta que una vecina aseguró que el asesino era un hombre, Daniel asegura que el disparo de Fernando se lo pudo realizar él mismo y Natalia no tiene ninguna duda: “Lo que querido muchísimo, he confiado en él, me he volcado en él, pero estoy más que segura, el asesino de Jaime es Fernando y se va a pudrir en la cárcel, ahora pensemos un plan…”.
Y deambulando por las calles, una agotada Virginia se sienta en una banco a dormir, han sido las horas más agotadoras de su vida, la que fuera la abogada de Los Acosta se acurruca y trata de descansar. Unas horas después, Mayte, Nacho, Natalia, que deja a su hija durmiendo, y Daniel, que permanecerá en la retaguardia ya que Fernando no debe saber que está en España, dejan la casa y van camino a la iglesia en la que se oficiará el funeral de Jaime. En la mansión de Los Acosta, Federico, que no duda que Aurora estará con Pablo, y Fernando discuten por los detalles del funeral, Federico no entiende el nerviosismo de Fernando, que no para de hablar por el movil, finalmente, tras no poder hablar con Úrsula, Fernando decide ir a buscar a Natalia a casa.
Fernando coge el coche y no tarda en llegar a su casa y sólo entrar se sorprende de que la puerta esté cerrada con llave, el hijo de Federico abre la puerta y siente que hay alguien dentro de la casa y cuando llega al dormitorio descubre que Tania está durmiendo allí, Fernando trata de despertarla pero es imposible, la hija de Natalia ha sido drogada con un fuerte somnífero, en ese instante suena su teléfono y es uno de sus secuaces: “Fernando, toda la operación se ha ido a pique, Daniel fue rescatado por la policía, Úrsula y varios de tus hombres han sido encarcelados, yo soy el único que ha escapado y Natalia sabe toda la verdad”.
Sólo los lloros desesperados de Berta entorpecen un funeral marcado por el silencio, el primer banco está ocupado por Federico, Aurora, que no para de girarse y decirle a su hermano que es una vergüenza que Fernando no esté allí, Berta y otros familiares del joven, mientras que Natalia, Mayte y Nacho ocupan el segundo asiento, Mayte le comenta a Natalia que le da muy mala espina la ausencia de Fernando y Nacho decide salir a buscarlo a la puerta. En las filas de atrás se pueden ver a caras conocidas como Guillén, Pazos, Esther, Larranz o la recepcionista de los laboratorios, que llora desconsolada, en la penúltima fila un extraño hombre con bigote, que está tapado hasta los ojos con una gabardina no cesa de mirar a la puerta, es Pablo y promete vengar a su hijo, cuando Nacho pasa por su lado, cree reconocerlo pero Pablo se gira y el joven piensa que ha sido una especie de alucinación.
Llega el final de la misa y Fernando no aparece así que todos los invitados se dirigen al cementerio, Federico saluda a Guillén, que le comenta que no ha podido darle el pésame por Jaime ya que ha estado muy ocupado cuidando de Silvia, que sigue en coma en el hospital, mientras que Pazos y Larranz saludan a Natalia, que les advierte que tengan cuidado porque el asesino no tardará en aparecer, Larranz le dice que varios de sus hombres están custodiando el cementerio.
Cuando el coche fúnebre llega al cementerio con el cuerpo de Jaime, todos parecen olvidar el peligro que corren, Berta se abraza desconsolada al féretro de su hijo y es una de sus primas la que consigue separarla de él, las lágrimas brotan por los ojos de Esther, que abraza a Nacho, Natalia no puede evitar que sus ojos se humedezcan, como tampoco lo puede evitar la aparentemente fría Aurora, que ve como su hermano Federico le pasa la mano por el hombro, a lo lejos, Pablo mira sin pestañear como el ataúd es introducido en el nicho.
Cuando el silencio se hace más profundo, Fernando, con una Tania aparentemente inerte debajo del brazo, irrumpe sin hacer ruido en el cementerio y se sitúa detrás de todos los asistentes, “¿Por qué no me habéis esperado?, no creo que Jaime tenga ninguna prisa”, grita con toda su ira mientras saca una pistola y empieza a disparar a quemarropa contra todos los asistentes.
Esta semana llega el final de "Motivos Personales" a Quidsweb así que no dejes de visitarnos, ¿Llevará a cabo Fernando su masacre?, lo descubrirás todo en el último capítulo.

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