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MOTIVOS PERSONALES (Capítulo 13): El último brindis|
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MOTIVOS PERSONALES llega a su fin.
José Miguel Esporrín 03/09/2006 |
En la última temporada: Tras una temporada tranquila en la que Natalia inició una relación sentimental con Fernando, mientras Pablo y Virginia pagaban por sus asesinatos y los Laboratorios Acosta se arruinaban, todo se complicó una vez más para la sufrida periodista. Daniel fue acusado de asesinato en un viaje al Caribe y ella viajó hacia el otro lado del mundo para probar su inocencia, allí las cosas no fueron fáciles, el fotógrafo e Isabel, que resultó ser la cómplice de Fernando en su macabro plan, fueron aparentemente secuestrados y ella fue chantajeada por los secuestradores, finalmente pudo volver a Madrid y resolver todo el problema, mientras tanto en la capital las cosas se tornaron realmente dramáticas con el asesinato de Jaime, la revelación del oscuro pasado de Aurora, la creciente locura de Berta y la huída de la cárcel de un desequilibrado Pablo y de Virginia, dispuesta a todo para conseguir el cariño de Nacho, cada vez más alejado de Tania. Todas estas desgracias han desembocado en un terrible funeral en el que Fernando amenaza con acabar con la vida de todos los que le rodean.

Cuando Fernando termina de descargar todas las balas de su pistola el horror se puede palpar en el ambiente, grupos de personas tratan de salir huyendo del cementerio mientras otros se ocultan tras las lápidas teñidas de sangre, los gritos de hombres y mujeres contrastan con el impasible rostro de Fernando, que tira la pistola al suelo y mira la cara de una desencajada Tania, que sabe que será la próxima en morir.
Mientras tanto, las afueras del cementerio se llenan de policías que intentan acceder al local, pero todo resulta inútil ya que Fernando se ha asegurado de que sólo él pueda abrir y cerrar las puertas después de acabar con la vida de los vigilantes. Daniel, Larranz y otros deciden bordear el cementerio en busca de una entrada secundaria, mientras en la puerta principal se oyen los gritos de algunos de los supervivientes como Rosa, Guillén o Esther.
Fernando aprovecha la desesperación de la gente para acercarse a Natalia, que se retuerce de dolor mientras trata de comprobar si sus amigos están bien, cerca de ella Aurora Acosta se ha arrancado el pañuelo que adornaba su cuello para tapar la herida que atraviesa el pecho de Federico, Aurora le grita a Fernando: “Asesino, has disparado a tu padre”, pero Fernando le mira sin inmutarse y sigue su lento camino hacia Natalia, a la derecha de Aurora, las lágrimas y los gritos de Berta destacan sobre el resto, la madre de Jaime abraza el cuerpo inerte de Pablo, que ha sido alcanzado por varias balas, Berta no cesa de gritar: “Ha muerto para salvarme, ha muerto por mí”. Nacho y Mayte se ocultan tras dos lápidas y aparentemente no están heridos.

En el exterior del cementerio los ánimos se caldean, Larranz trata de hablar con la central de policía para que acudan con unos explosivos capaces de arrancar las rígidas puertas del lugar, mientras Daniel se desespera al no encontrar ninguna entrada, Daniel grita el nombre de Natalia pero es imposible oírle en un entorno marcado por los gritos de dolor de los heridos y las lágrimas de medio centenar de personas que temen por su vida.
Fernando sigue avanzando hacia la cada vez más dolorida Natalia cuando el ruido de la caída de una losa le hace girarse, en ese momento, Nacho salta sobre él y trata de reducirlo pero resulta inútil, Fernando reacciona muy rápido y tras unos segundos de forcejeo golpea la cabeza de Nacho con una lápida, la sangre del joven brota por su cara, el camino de Fernando hacia Natalia sigue sin obstáculos.
El hijo de Federico se sitúa a menos de un metro de Natalia y lanza a Tania sobre ella: “La madre y la hija vuelven a reunirse”, dice en un insultante tono sarcástico mientras saca una segunda pistola de su bolsillo, “Me he guardado una pistola nueva para vosotras, para que luego digáis que no os tengo en cuenta”, Natalia abraza a su hija y mira fijamente a Fernando, que le dice: “No me mires con esos ojitos, que ya veo que llevas chaleco antibalas, pero no te va a servir de mucho porque el tiro va a ir a tu cabeza, ya que sé que tú tienes mucho peligro cuando piensas", Natalia se da cuenta de que todo está perdido y trata de dialogar con él: “Está bien, mátame, pero deja que Tania se vaya”, el malvado Fernando suelta una sonora carcajada y le mira con odio: “¿Te crees que todo esto es por ti?, ¿Crees que con matarte a ti tengo suficiente?, te creía más inteligente pero veo que eres una necia. Te explicaré: Hay gente como mi hermanito Pablo que mata por dinero, otros como Virginia matan por eso que llaman amor, y luego hay otros como yo que matamos por el placer de matar, ¿De verdad crees que volví de Estados Unidos para ayudar a mi familia?, volví a casa porque era sospechoso de un asesinato y no quería arriesgarme, aunque cuando llegué aquí descubrí que había muchos asesinos en mi entorno, Pablo, Aurora, mi padre, Isabel, Daniel… incluso tú, todos capaces de matar en un momento dado, así que me puse a un lado y dejé que los peones movieran ficha y despejaran un poco el tablero para actuar al final y acabar con la reina, la excelentísima Natalia Nadal, de todas maneras ésta es una partida de ajedrez muy poco ortodoxa porque empezó con la muerte del rey, el palurdo de Arturo, también es un pena que Jaime, uno de los álfiles, no esté aquí, pero con algo tenía que entretenerme mientras estabas buscando a Daniel".
Natalia intenta levantarse sin éxito y empieza a insultar a Fernando, que le ordena que se calle: “Vale ya cariño, me estás fastidiando un momento fantástico, ahora quiero que me digas que me quieres”, Natalia se niega y le escupe y Fernando le responde: “O me dices que me quieres o mato a tu hija”, las lágrimas brotan de los ojos de Natalia, que entona un “Te quiero” desesperado, Fernando le mira con los ojos como platos y comenta: “No… no me ha llegado al alma, pero bueno, valdrá para que Tania no sea la siguiente en morir, la siguiente serás tú”.
Fernando saca el seguro de la pistola y se acerca a la cabeza de Natalia, que le pide que deje vivir a su hija, él le dice que eso no es posible, y cuando todo está listo para disparar, Fernando oye que alguien grita su nombre e instintivamente se gira recibiendo varios tiros en el pecho, ante él se encuentra Virginia, que avanza lentamente hacia el lugar, al cuarto tiro, Fernando cae al suelo y muere, la pesadilla ha terminado.
Seis años después…
Las campanas retumban mientras los invitados esperan impacientes que los novios salgan de la iglesia, Mayte se despide con un cariñoso “I love you” de su novio y coge la cámara para grabar a los invitados, a su lado se encuentra el feliz Guillén, que acaricia la tripa de una embarazadísima Silvia, que le mira enamorada, a su lado, Berta abraza a un hombre que no ha superado la treintena mientras trata de contactar a través del teléfono móvil con Federico, aunque la persona que coge el teléfono es Aurora: “Hola Berta, deséales toda la felicidad a los novios de parte de Federico y de mi parte, nos habría encantado ir pero la salud de Federico no es nada buena y preferimos no movernos de París, espero veros pronto”, Berta cuelga el teléfono y le dice a su novio: “El día no puede ir mejor, Aurora no vendrá a la ceremonia”.
En ese momento, las grandes puertas de hierro se abren y unos radiantes Tania y Nacho salen de la iglesia convertidos en marido y mujer, la pareja se abraza mientras una nube de arroz, confetis y pétalos de rosa les cubre por completo, Nacho le dice a su mujer que la quiere y Tania le contesta que ella también, y que hoy es el mejor día de su vida.
Y detrás de uno de los árboles que adornan los laterales de la iglesia una mujer que se oculta tras un gran sombrero y un viejo abrigo gris trata de limpiar las lágrimas que recorren sus mejillas, en ese instante, la mujer nota que alguien le toca la espalda y se gira, es Natalia Nadal con una botella de cava y dos copas. La periodista pone una copa en su mano y la llena mientras empieza a hablar: “Hola Victoria, sabía que vendrías”, Virginia trata de hablar pero Natalia la corta: “No quiero que digas nada, no quiero volver a oír tu voz, me ha costado mucho olvidarla, sólo quiero decirte algo: Jamás te perdonaré la muerte de Arturo, ni el secuestro de Tania, ni todo el sufrimiento que nos provocaste tanto a mí como a los míos, pero tampoco olvidaré que gracias a ti hoy mi hija y yo estamos vivas celebrando su boda con tu hijo”, Natalia saca un billete de su bolso y lo pone en la mano de Virginia: “No voy a avisar a la policía pero quiero que cojas este billete y no vuelvas nunca, no hay nada más que hablar, ahora… brindemos”, las dos enemigas brindan y de repente Natalia oye su nombre y se gira, al volver a girarse hacia Virginia descubre que se ha ido, nunca volverán a verse.
Natalia mira sonriente hacia el horizonte y se da la vuelta para encontrarse con Daniel, que la recibe con un beso en la boca y pone en sus brazos a un bebe que no supera los seis meses de vida, “¿Dónde te habías metido cariño?, Tania y Nacho te esperan para las fotos y tu hija y yo te echábamos de menos”, le dice el fotógrafo, Natalia le da un beso a la niña, otro a Daniel y le dice: “Creía que había visto a una vieja amiga pero todo ha sido una ilusión”, Daniel y Natalia, con su hija en brazos, avanzan hacia la iglesia, hoy Natalia es feliz, y mañana… mañana será otro día.
FIN.
Un millón de gracias a todas las personas que colaboraron en nuestra tercera temporada de "Motivos personales", algunas de vuestras propuestas fueron incluídas en los primeros capítulos, otras nos fue imposible, pero ayudaron a inspirar estos trece capítulos que esperamos hayan gustado a los fans de esta gran serie.

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