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John Q
Mikel

“No te preocupes, el sistema médico americano es tan sólo superado por el japonés..., el canadiense, el suizo, el inglés y todos los europeos; pero debemos darle gracias a Dios de que no vivamos en el Paraguay” ;con esa lapidante frase Homer Simpson nos ofrecía una interesante visión sobre la Sanidad norteamericana en el capítulo “El triple baypass de Homer”; y en el fondo en esta película viene a decírsenos algo muy parecido, ya que “John Q” es una película cuyo principal objetivo es atacar al fallido sistema sanitario norteamericano. En un principio me negué en rotundo a ver esta película porque todo hacía indicar que no se trataba más que de un telefilm de lujo, rodado con mucho presupuesto y actores famosos, pero la historia hacía presagiar un film endeble solo dotado de cierto interés por sus actores; y además tras ver el trailer justo antes de La comunidad del anillo, y bueno, casi todos mis apriorismos se vieron cumplidos en el trailer, por lo que decidí pasar olímpicamente de la película en el momento de su estreno pese a que leí alguna crítica positiva de la película por parte de algun amig@, y me olvidé de la dichosa película. Pero hace pocos días un amigo me dejó una buena cantidad de películas en divx y John Q figuraba entre ellas, así que hice de tripas corazón (bueno, no tanto, que las otras películas que me dejó son bastante peores) y esto fue con lo que me encontré: John Quincy Archibald es un honorable hombre de familia, pero su familia tiene constantes problemas para llegar a final de mes; tanto es así que le embargan el coche a su esposa, por lo que John se ve obligado a buscar otro trabajo para paliar su escasez monetaria. No obstante ese problema se agigantará aún más cuando durante un partido de béisbol su hijo Michael se desploma. Poco después en el hospital los médicos le comunican a John y a su esposa de la imperiosa necesidad de someter a Michael a una operación para transplantarle un corazón, ya que de lo contrario Michael morirá. Como es lógico John acepta que su hijo sea sometido a la operación, pero con lo que no cuenta es que su seguro médico no cubre esa intervención médica pese a que supuestamente debería hacerlo, y el precio de la operación está muy lejos de estar al alcance de cualquiera, ya que el montante final asciende a 250000 dólares, y alguien al que incluso han embargado el coche es incapaz de hacer frente a tal cantidad. En principio John y Denise intentan conseguir el dinero por todos los medios posibles, ya sea empeñando sus cosas, consiguiendo ayudas eclesiales, ayudas de sus amigos, pero aún así es una cantidad de dinero excesiva, y el tiempo pasa inexorablemente y la muerte de Michael parece un hecho casi seguro y muy próxima en el tiempo. Y, tras una tensa conversación con su esposa, John toma una drástica decisión: Se dirige a las urgencias del hospital donde se encuentra su hijo y se atrinchera allí secuestrando a todos los allí presentes, amén del Dr. Turner, el médico que operaría a Michael si surgiese la ocasión; y la única exigencia de John es que incluyan a su hijo en la lista de espera para recibir un transplante de corazón; pero las cosas se agravan cada vez más... “John Q” no es más que un telefilm de denuncia social de lujo; ya que sin su reparto actoral la película nunca hubiese visto la luz, salvo en caso de haberse realizado un TvMovie o algo similar; hecho que también podría decirse de otros films como “Erin Brockovich” (que por otro lado, sin ser ninguna maravilla, es notablemente superior al film que nos ocupa); pero el principal problema no radica en lo endeble de su propuesta, sino que encima recuerda en demasía a otros film mucho mejores; ya sea “El gran carnaval”, por el periodista aprovechadizo de la tensa situación u por el patético show que forman las masas populares entorno al lugar del “delito”, “Mad City”, por aquello de atrincherarse en un edificio presionado por su situación (en aquel film era su despido del trabajo, aquí la impotencia de no poder salvar a su hijo), o el episodio de Los Simpson “El triple Baypass de Homer”; ya que allí también se mostraba ( infinitamente mejor) las penurias de una familia presionada por lograr el dinero para una operación que salve a uno de los integrantes de la familia; visto esto el factor sorpresa queda reducido a niveles ínfimos, pero a eso hay que añadirle que gracias a la escena que abre el film es casi imposible no llegar pronto a la deducción de lo que va a suceder al final de la película; y encima la escasa credibilidad que pueda tener la película queda en tela de juicio por dos motivos bien claros: El niño moribundo no se sabe bien como, pero siempre que su familia necesita hablar con él, él está disponible; no importa que esté al borde de la muerte ni nada de eso, aquí lo importante es acentuar el drama de la familia Archibald, y de este modo conseguir “tocar” la sensibilidad de los espectadores, pero en mi caso estuvo lejos de conseguirlo. En segundo lugar creo irracional que todos los secuestrados acaben padeciendo una especie de Síndrome de Estocolmo llegando a olvidar que están secuestrados y simpatizar sin medias tintas con el bueno de John; pero es que este Síndrome de Estocolmo también acaba afectando a la gran mayoría de los ciudadanos que ve lo que sucede desde fuera; y bueno, no digo que sea impensable que haya gente que simpatizase con unos motivos tan trágicos como los de John, pero seamos serios; que no todos somos ovejas del mismo rebaño, ni todos nos dejamos llevar por un hecho trágico, porque John no deja de ser un criminal, puede que con buenos motivos, pero ya se dice en la película que en caso de acceder a las exigencias de John en breve todas las personas que no puedan pagar los gastos que acarrea una operación o algo por el estilo acabarían pistola en mano (no olvidemos lo fácil que es en USA conseguir una pistola, o es que hace falta que os recuerde otra conversación al respecto en Los Simpson en el episodio de “La familia Cartridge”, en el que se nos da a entender que incluso las personas “potencialmente peligrosas” pueden lograr un arma sin problemas..., o las matanzas cometidas por algunos menores de edad en sus escuelas...); y bueno, todos podrán tener buenos motivos, pero en este mundo no hay nada gratis, y tal vez transgredir la ley (algo que también se defiende en “Yamakasi”, film que en el fondo se asemeja muchísimo a éste) parezca el mejor camino para resolver lo irresoluble; pero las leyes están para cumplirlas, especialmente cuando las vidas de personas se ven amenazadas; y bueno, es cierto que a nadie le gusta ver morir a un niño, pero al día mueren miles en todo el Mundo y la reacción generalizada suele acabar siendo la indiferencia, así que ahora que no me salgan con que los médicos dejan morir injustamente a cientos o miles de personas, porque pese a todo USA sigue teniendo una tasa de mortalidad infantil que no es, ni por asomo, de las más altas del planeta (yo creo que es todo lo contrario). En la dirección nos encontramos a Nick Cassavetes, más famoso por ser el hijo de John Casavetes que por sus films como director (“Atrapada entre dos hombres”) o sus esporádicas apariciones delante de la cámara (“Cara a cara”). Pues bien, en principio uno podría pensar que Cassavetes podría ser el director idóneo por su situación en la vida real, ya que su hijo está ( o al menos estaba, quizás ya haya sido sometido a la operación) en una de esas famosas listas de espera para un transplante de corazón; pero no hay que dejarse engañar por este dato, ya que Cassavetes no da muestras de realismo (lo más importante en un film de estas características) por ninguna parte. Es más, echa mano de los recursos más sentimentaloides con tal de llegar al espectador, y puede que lo consiga con algunos espectadores, pero lo siento, conmigo no. Pero el principal foco de la película es, sin lugar a dudas, su reparto; en el cuál nos encontramos con actores consagrados como Denzel Washington o Robert Duvall. Denzel da vida a John Q, un padre desesperado que haría lo que fuese por salvar la vida de su hijo, aunque ello signifiqué destruirse a sí mismo. La participación de Denzel en la película favoreció la promoción de la misma, ya que el estreno de “John Q” coincidió poco antes de la entrega de los Óscar, en la cuál Denzel se llevó el premio de mejor actor protagonista por su actuación en “Training day” (decir que su labor en “Training day” es notablemente mejor que la que realizada en el film que nos ocupa). Denzel resulta bastante creíble en su papel, y logra dotar de credibilidad a algunas escenas que analizadas fríamente son el colmo de la insensatez, por lo que hay que reconocer que su labor es de lo poco salvable del film. Robert Duvall encarna a Frank Grimes (nombre que impide que su personaje no sea risible, ya que un personaje de Los Simpson tenía dicho nombre), el policía que debe negociar con John la mejor salida para todos; el problema es que él no puede acceder a las exigencias de John por las repercusiones que podría causar. Grimes es un hombre de bien reacio a la violencia y a engañar a John; lo cuál le causará múltiples quebraderos de cabeza. A decir verdad no es que Duvall dote de mayor dramatismo a su personaje ni nada por el estilo, simplemente es uno de esos actores veteranos a los que nadie discute su talento, y ciertos productores ven en este tipo de actores una buena manera de adecentar sus films, aunque llega el momento en que estos actores interpretan en “piloto automático” (lo cuál no tiene porque ser malo, sino simplemente criticable), como sucede en esta película. Ray Liotta da vida al pomposo jefe de policía, el cual pretende eliminar a John por la vía rápida, ya que cualquier otra solución tendría repercusiones negativas, y eso en año de elecciones es algo que no debe suceder. Es cierto que su personaje es un claro arquetipo y está cargado de tópicos, pero en fin, por lo menos Liotta realiza una interpretación destacable. James Woods presta sus rasgos al Dr Turner, un eminente cirujano que debería ser el encargado de salvar la vida del pequeño Michael, pero como no hay dinero... . Es uno de los secuestrados por John (y uno de los pocos que, al menos en principio, se da cuenta del grave error que está cometiendo John), y los secuestrados ven reflejados en él su escepticismo respecto a la no corruptibilidad de los médicos. Woods es un actor todo terreno que resulta convincente en todo tipo de papel, y esta no es la excepción (bueno, salvo al final, cuando la película se convierte en una mamarrachada total y su personaje acaba perdiendo todo interés). Anne Heche da vida a la directora del hospital que se niega a operar a Michael; es una mujer con un corazón de hielo que no se deja llevar por las emociones, de ahí que el giro que envuelve a su personaje resulte tremendamente forzado y carezca de lógica, pero en fin, como al final todo se convierte en una cagarruta pues el personaje solo se amolda según las circunstancias. En otros papeles de renombre destaca la presencia de Kimberly Elise y Daniel E. Smith, la primera da vida a la mujer de John y que resulta la desencadenante de lo que hace John, ya que con su hijo al borde de la muerte le grita “Haz algo”, y vaya si John hace algo. Es un personaje lastrado por la carga de todos los tópicos habidos y por haber, pero bueno, su interpretación no está mal del todo. El segundo encarna a Michael, el niño al borde de la muerte por la total incompetencia médica (pues en ninguna prueba médica previa le habían diagnosticado que padeciera esa grave afección) y por la falta de dinero. Es un personaje utilizado únicamente para elevar el dramatismo de la película en los momentos en que aparece (como contrapunto a veces se nos muestra a otra familia que acaba perdiendo a su hijo; posiblemente por los mismos motivos), y eso por muy grave que esté, ya que cuando es necesario el suelta las palabritas de rigor para intentar trastocar los sentimientos del espectador, pero si se piensa un poco resulta un poco raro que alguien al borde de la muerte pueda decir unas palabras justo en el momento indicado.. Una de las pocas cosas interesantes del film es la crítica (no muy incisiva) que ejerce tanto contra los seguros laborales (esto solo al principio de la película) como contra el sistema sanitario. En lo que se refiere a los seguros laborales deja bien claro que lo que ponga sobre el papel puede quedar sin validez, ya que sin avisarte pueden cambiar lo que cubre tu seguro y tú no te enteras hasta cuando realmente necesitas el seguro; ya puedes protestar, que no hay nada que hacer. No obstante lo que se habla de los seguros no es en realidad una crítica, sino más bien una forma de mostrarnos la desesperación en la que se hunde una familia ante un hecho tan inesperado e inoportuno. Del corruptible sistema sanitario (y de paso también de los seguros) se nos dice una frase harto ilustrativa (lástima que la crítica al respecto se reduzca a poco más de esta conversación): “Los seguros pagan a sus médicos para que no hagan pruebas; es su forma de reducir costes, pongamos que Mike necesita unas pruebas adicionales; el seguro dice que no las cubre, el médico se calla y en Navidades la compañía le envía un cheque de los gordos”, y sin duda esto es lo que sucede en el caso del hijo de John, porque los médicos no logran (ni quieren) localizar la anomalía del corazón de Michael hasta que está al borde de la muerte; y seguramente eso se puede generalizar, ya que sin dinero es imposible conseguir lo que se necesita, y eso no sólo con la Sanidad. Asimismo se pone en cuestión al “Juramento hipócrita” (sí, hipócrita, no hipocrático), ya que se supone que un médico está en la obligación de atender a cualquier enfermo, claro que de por medio vuelve a estar el problema de siempre, o sea, el vil metal. Ya por último otro de los temas en los que se incide con cierta profundidad es que el amor de un padre hacia sus hijos puede llevarle a hacer cualquier cosa, ya sea secuestrar y (al menos supuestamente) amenazar con asesinarlos si no logra lo que quiere, o incluso algo mucho más increíble. Lo malo es que resulta imposible tragarse que algo así pueda acabar bien, ya que un hombre transgrediendo la ley de esta forma siempre está abocado al fracaso; no obstante en esta ocasión el secuestrador tiene unos motivos loables, y no como suele ser normal, ya que lo que suele hacer John es más bien lo que haría el atracador de un banco o algo parecido, pero si se tienen buenos motivos creo que los guionistas presuponen que el espectador quiere que la historia acabe bien (error, al menos en mi caso, ya que si por mi fuera el malo ganaría mucho más a menudo y muchas de estas películas acabarían mal, y no con un típico happy end), pero bueno el desenlace del film es algo que sería mejor que descubrierais viendo la película (algo que, por otro lado, recomiendo encarecidamente no hacer). Sintetizando nos queda una película demasiado larga, con un look muy de telefilm que ni siquiera quiere ahondar demasiado en sus puntos fuertes (la crítica social) y que según avanza el metraje va asemejándose cada vez más a una mamarrachada, únicamente salvada por un reparto de actores que sabe estar a la altura (aunque tampoco es que se luzcan) , aunque esto es un motivo insuficiente para tragarse esta película.


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